Facultad de Ciencias

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Josefina Alarcón es la primera graduada del programa piloto de becas de Magíster para la inserción de talento en Los Ríos

La ingeniera agrónoma, Josefina Alarcón Miranda, se convirtió en la primera graduada del programa piloto de becas de Magíster para la inserción de talento impulsado por el Gobierno Regional de Los Ríos y la Universidad Austral de Chile (UACh), iniciativa orientada a fortalecer la formación de capital humano avanzado y la vinculación entre academia e industria en la región. Este logro académico se concretó con la obtención del grado de Magíster en Ciencias Vegetales, tras rendir exitosamente su examen final y desarrollar una tesis aplicada en colaboración con la empresa agrícola Cran Chile SpA.

La comisión examinadora estuvo integrada por el Dr. Javier Canales, profesor patrocinante; el Dr. Iván Maureira, copatrocinante; los profesores informantes Dr. Juan Zalapa, de la Universidad de Wisconsin, y la Dra. Pamela Artacho, de la Universidad Austral de Chile; además del profesor invitado Dr. Pedro Montesano, investigador del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA). El examen fue presidido por el director de la Escuela de Graduados de la Facultad de Agronomía, Dr. Patricio Sandaña.

El programa financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) del Gobierno Regional de Los Ríos ejecutado por la UACh, con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación y Fomento Los Ríos, busca conectar la investigación de postgrado con desafíos productivos y territoriales.

Josefina fue una de las cinco seleccionadas del programa piloto entre siete postulaciones admisibles en el año 2024. La agrónoma valdiviana, conoció la beca por recomendación de sus profesores mientras cursaba sus primeros semestres de magíster en la Universidad Austral de Chile. Según relata, la propuesta le resultó inmediatamente atractiva por su enfoque científico y su vínculo con la investigación en plantas.

“En agronomía hay muchas áreas, pero yo siempre me incliné por la biología vegetal y la investigación. Este magíster se relacionaba directamente con lo que me gustaba y con mi formación de pregrado”, explicó.

En este contexto, desarrolló su tesis titulada “Evaluation of root morphological traits in segregating populations of cranberry cultivated in vitro”, investigación que se enfocó en el estudio de la morfología radical del cranberry (Vaccinium macrocarpon), también conocido como arándano rojo, a partir de poblaciones segregantes cultivadas in vitro.

“No evalué variedades ya existentes, sino plantas obtenidas desde semillas, donde cada una corresponde a un genotipo distinto”.

El estudio consideró cerca de 700 plantas en una primera etapa y alrededor de 150 en una segunda, analizando raíces seminales y adventicias bajo distintas condiciones. Este enfoque busca sentar las bases para futuras selecciones de fenotipos y el desarrollo de variedades mejor adaptadas a las condiciones agroclimáticas del sur de Chile.

La investigación adquiere especial relevancia considerando que las variedades del arándano rojo en el país provienen mayoritariamente de Estados Unidos y no están completamente adaptadas al clima local. “Allá las plantas pasan temporadas bajo nieve y acá eso no ocurre. Aunque se cumplen las horas de frío, el funcionamiento fisiológico es distinto”, señaló.

Un interés por la investigación aplicada

El vínculo con la investigación científica comenzó mucho antes del postgrado. “Desde el colegio me gustaron mucho la biología y la química, siempre fueron mis ramos favoritos”, recordó. Aunque su familia no proviene del ámbito científico (su madre, de Futrono, y su padre, oriundo de Coyhaique, están ligados a la ingeniería), fue su abuela Uberlinda Carreño, profesora de ciencias naturales de enseñanza básica, quien despertó su interés por las ciencias agrarias. “Con ella íbamos a buscar plantas al jardín, o leíamos sobre biología”, rememora.

Ese interés inicial fue consolidándose con el tiempo y la llevó a proyectarse académicamente en el ámbito de la investigación aplicada. En ese camino, el acceso a financiamiento resultó determinante. Para Josefina, estudiar era una prioridad, por lo que reconoce que el apoyo recibido fue clave para continuar su formación. “Sin la beca no hubiese podido financiar el magíster; de no haberla adjudicado, mi plan era congelar al menos un semestre”.

Crédito fotográfico: Facultad de Ciencias Agrarias y Alimentarias

Más allá del respaldo económico, Josefina destacó la relevancia de orientar la investigación hacia problemáticas concretas del sector productivo. “Muchas veces se investigan temas que son muy relevantes a nivel científico, pero que no tienen una aplicación directa que beneficie a las industrias que trabajan en el área”.

A su juicio, las empresas enfrentan desafíos específicos que no siempre se alinean con las líneas de investigación académica. “Lo ideal es que estas dos áreas se apoyen mutuamente, para que los esfuerzos invertidos en investigación sean aún más valorados”.

En este contexto, reconoció que el proceso de vinculación con la empresa representó un desafío inicial. “Al principio mi tesis era muy académica y fue difícil pensar cómo podía beneficiar directamente a una empresa”. Sin embargo, ese escenario cambió gracias al acompañamiento del equipo de la compañía. “En ese proceso, la empresa me orientó mucho”, comentó, destacando especialmente el apoyo del área de Investigación y Desarrollo de Cran Chile, que facilitó el diálogo entre la investigación científica y las necesidades productivas, permitiendo dar forma a un trabajo con impacto tanto académico como industrial.

Josefina también valoró el acompañamiento académico que recibió durante el proceso. “Mis profesores fueron un apoyo muy importante para guiar mi investigación”. Asimismo, agradeció el financiamiento del proyecto FIC, el apoyo de la Facultad de Ciencias, de los equipos de laboratorio de la UACh y del INIA, especialmente en el trabajo con muestras y en el acceso a infraestructura de investigación.

Mirando hacia el futuro, Josefina manifestó su interés por insertarse laboralmente en el ámbito de la investigación aplicada, manteniendo el vínculo con la industria. “Me gustaría seguir en contacto con la empresa, conocer las necesidades del sector y, más adelante, continuar estudiando”.

Proyecto financiado por el Fondo de Innovación y Competitividad (FIC) del Gobierno Regional de Los Ríos y aprobado por el Consejo Regional.