Facultad de Ciencias

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Día Mundial del Agua: protegerla ya no es una opción, es un deber

  • Dr. Pablo Fierro Retamal
  • Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas, Facultad de Ciencias, Universidad Austral de Chile

Menos del 1% del agua del planeta fluye en ríos y lagos, pero esa fracción sostiene la vida, economías y territorios. A pesar de su relevancia, seguimos gestionándola como si fuera infinita. En este Día Mundial del Agua 2026, la evidencia científica es contundente: los ecosistemas acuáticos enfrentan una presión creciente y acumulativa.

En Chile, los ríos conectan la cordillera con el mar, transportando agua, sedimentos y nutrientes que sostienen ecosistemas costeros y pesquerías clave para las economías locales. Este funcionamiento depende de un delicado equilibrio entre clima, vegetación e hidrología. Cuando se altera, sus efectos se propagan por toda la cuenca, comprometiendo no sólo el paisaje, sino también la seguridad hídrica.

Con más de 1.251 ríos, el país enfrenta múltiples amenazas: contaminación, fragmentación, extracción intensiva e invasiones biológicas. Los datos científicos son claros y no pueden ser ignorados, nuestros estudios demuestran que estas presiones reducen la biodiversidad, simplifican las comunidades acuáticas y generan extinciones. El deterioro de la calidad de agua provoca que los ecosistemas acuáticos se enfermen, incrementando los conflictos socioambientales y debilitando economías que dependen directamente de ellas. En este contexto, preocupa la reciente decisión de retirar 43 Decretos Supremos que estaban en trámite de toma de razón en la Contraloría General de la República, como el plan de descontaminación del Lago Villarrica. Estas acciones no solo pueden retrasar avances críticos, sino que también debilitar la institucionalidad ambiental. Es urgente que estos decretos sean revisados y reingresados para resguardar nuestro patrimonio natural.

El Centro Nacional de Investigación en Ríos, Invasiones y Sistemas (IRIS), creado este 2026 surge como una respuesta científica para abordar estos desafíos desde una mirada integradora, combinando procesos ecológicos, dimensiones bioculturales y el impacto de especies invasoras. Crearemos además sistemas experimentales únicos en Sudamérica: ríos y lagunas artificiales. Generar investigación de frontera es esencial, pero igualmente es crucial que las decisiones de políticas públicas se basen en evidencia científica, para que sean justas y sostenibles.

Ya no debemos preguntarnos si estamos en emergencia, sino de cuando actuaremos para proteger nuestros ecosistemas acuáticos.